19 ago. 2013

La adivina del jersey de fuego

Un día llego una nueva profesora a nuestro loco instituto, dispuesta a dar una nueva asignatura obligatoria. Adivinación de las señales de las nubes.

Era una señora mayor con el pelo blanco y algún mechón negro como el carbón. Corta en estatura y algo rellenita. Llevaba unas enormes gafas sobre la nariz, algo carente de sentido, ya que no tenía ojos, enserio, no tenia. En su lugar solo había más piel, como si no tener nada en esa parte del cuerpo fuese de lo más normal. Puede sonar como que si te cruzas con ella intentarías alejarte lo más posible, y así era.

El primer día que llego a clase, todos los alumnos pensaron que era una broma, que ella no podía ser la profesora y la ignoraron por completo. Días después se dieron cuenta de que no era broma, era su profesora y pronto descubrirían su terrible error, con ella no se juega.

Era estricta, con un pequeño fallo estabas castigado por un mes y mandaba muchos deberes, pero los alumnos se creían más listos que ella.  Se copiaban en los exámenes, cada uno hacia un poquito de los deberes y el resto se lo copiaba a los demás. Como se equivocaban, ella lo sabe todo.

Fueron pasando los días y los meses, el examen final se acercaba y era el único que de verdad contaba para nota. Todos iban cargados de chuletas, con un lenguaje de signos basado en pestañeos para comunicarse sin ruidos. Pero había algo que no sabían y para cuando se quisieron dar cuenta era demasiado tarde.

 Comenzaron el examen, pero no fueron capaces de terminarlo a tiempo. La profesora fue arrancándoselo de las manos uno a uno. Con todos los exámenes de la mano dijo “Aunque no tenga ojos soy capaz de ver con mi mente. Sé que habéis hecho trampas durante todo el curso. Este examen era muy fácil y ni copiando habéis conseguido terminarlo. Estáis todos suspensos.”

Todos salieron muy enfadados y planearon una venganza. Para ello necesitaban una distracción (un alumno suplicante, en la calle e un día de lluvia), combustible (muy fácil de conseguir) y una chispa (no muy complicado, pero la lluvia…).

Os imagináis como termino la pobre profesora ardió viva, víctima de una mala decisión. Las llamas tardaron en consumirla.  Que descanse en paz.

Y este es el fin de la adivinación de nubes. Es verdad que ni siquiera dije de que iba la asignatura, bueno os lo resumo un poco que ya no tengo más tiempo. La asignatura trataba de la interpretación de las nubes para predecir fenómenos meteorológicos y catástrofes naturales.

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