10 feb. 2013

Un carnaval en Venecia

Catalina viajaba por primera vez en avión estaba muy nerviosa iba sola, camino de encontrase con el amor de su vida. Habían estado meses hablando por Internet, se habían manda do fotos y era el momento de conocerse. Habían escogido Venecia porque ambos tenían muchas ganas de conocerlo y opinaban que en carnavales era la mejor época del año para ir. Todo el mundo iría disfrazado, con mascaras y trajes de época. Se encontrarían por la noche en una fiesta, en la que era obligatorio llevar mascara, así que no se reconocerían pero ella le dijo que llevaría una máscara azul y el dijo que llevaría una "naso turco".

Llego al hotel pronto y comenzó a prepararse estaba muy emocionada y no podía ir a visitar nada de la ciudad, ya tendría tiempo de eso mañana con él. Tardo tantísimo en prepararse que llego con mas de una hora de retraso a la fiesta y sin haber comido, le gruñían las tripas.

Busco a un camarero y se pidió un mojito, para ir calentándose  Comenzó a buscar entre la multitud a un hombre con una "naso turco", pero había demasiados y también se dio cuenta de que había demasiadas chicas con mascaras azules. Empezó a ponerse nerviosa, como le encontraría, como la encontraría. Tras unos minutos de pánico y un par de copas decidió ir a intentar encontrarlo.

Hablo con muchos chicos y algunas chicas, pero estaba convencida de que ninguno era el. Eran casi las once y media, quedaba muy poco para que el baile terminase y aun no le había encontrado.

Estaba pensando quien sería el siguiente chico con el que hablaría cuando un hombre se le acerco por detrás asustándola. Daba la casualidad de que el llevaba una "naso turco" y no le había visto en la fiesta.

 —Hola. ¿Dónde está tu acompañante—dijo el
—Le estoy buscando
—Si quieres yo te ayudo
—Gracias pero la verdad es que íbamos a vernos hoy por primera vez y no se como es.
—! Oh ¡Bueno en ese caso os diríais como ibais a venir vestidos
—Si él me dijo que llevaría una máscara como la tuya
—Entonces como estas tan segura de que no soy yo.
—Porque algo me dice que no lo eres
—Vale tienes razón yo no soy. No he quedado nunca con una belleza como tu.
—Gracias por el cumplido, pero tengo que encontrarlo antes de que acabe el baile
—Es casi imposible que lo encuentres ya. ¿Por qué no me dejas a mi ser tu príncipe azul por esta noche?
—Es tentador pero no, es mejor que no.

—Tengo que insistir, concédeme diez minutos y si no te convenzo yo te ayudare a encontrarlo

Ella acepto su propuesta y estuvieron hablando tanto que se les paso el tiempo volando. Se sentía tan bien en su compañía que ya no le importo aquel otro chico con el que había quedado. La fiesta acabo y todo  el mundo se fue marchando. El la invito a pasar la noche en su casa, pero ella le convenció de pasar la noche en su hotel y dejar que pasase lo que tuviese que pasar. No se dijeron los nombres y decidieron dejarse las mascaras puestas asta el autentico final de la noche. Al salir un hombre con una "naso turco" empezó a gritar tras ella.

—La chica de la máscara azul, por favor espera. Sera solo un momento.

Ella decidió no detenerse, tenía demasiada prisa, pero al final acabo por alcanzarla sobre el puente de Rialto.

—Por favor solo un momento. Eres la única chica de la fiesta con  la que no he podido hablar...
—Y que eres muy macho y todas tienen que estar a tus pies—él se defendió del desconocido sonando enfadado.
—No solo es que... yo había quedado con una chica desconocida y ella dijo que llevaría una máscara azul y... yo solo me preguntaba si eras tú.
—Bueno yo quede con un chico al  que no encontré pero...—Ella comenzó a dudar de que debía hacer era una situación muy extraña.
—Ese soy yo. Hemos estado hablando por Internet y hoy nos íbamos a encontrar por primera vez
—Si claro que si pero... es que yo acabo de conocer a alguien y ya no estoy interesada en ti.
—No por favor, se que somos almas gemelas, estaremos juntos siempre, tu eres mi princesa...—Se puso de rodillas y comenzó a suplicar y a llorar.

—No ves que ella no quiere nada contigo, déjala en paz—el mientras decía esto se las apaño para que el llorica se soltase del vestido, y añadió dirigiéndose solo a ella—Vámonos, no perdamos más tiempo, hace frió y seguro que en el hotel estaremos más calientes.

Dicho esto el la agarro por la espada y continuaron su camino sin mirar atrás.
 
Pero no se dieron cuenta de que aquel muchacho se quedo destrozado y sin ganas de vivir más se arrojo sin pensarlo al río.

Cada vez que en una noche fría pasan dos enamorados sobre el puente se oye el llanto de aquel muchacho con el corazón partido, que aun espera a su amada con mascara azul.

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