30 jul. 2012

¿Existe algo tras la muerte?


Erase una vez una profesora que era tan blanca que casi parecía trasparente, pero no todos los días, a veces era solo muy pálida. El color de su “piel” tiene que ver con su peculiaridad. Si usaba mucho su poder se vuelve trasparente y si lo usa poco es solo pálida. El problema está en que no elige usar su mágico poder sol loe ocurre. Ella nunca quiso usarlo, pues si lo usaba mucho se volvería demasiado trasparente y se convertiría en fantasma. ¿Habéis adivinado ya su poder? No, pues os contare esta historia desde el principio.


Un 29 de febrero nació una niña preciosa, con los ojos azul pálido y la piel tan clara que podías ver todos sus órganos. Este hecho preocupo a los médicos, así que la tuvieron en la incubadora por muchos meses. La sacaron cuando su piel era ya de un blanco normal. Nunca supieron que le pasaba, pero su madre siempre lo sospecho.

Pasaron los años y la niña creció feliz y sana, su piel se volvía blanca en algunos momentos pero nunca le dieron importancia. Cuando llego el momento de ir a la universidad le dijeron que ella debía estudiar la rama más extraña, difícil y desconocida del mundo, la estadística, y que si lo abandonaba la matarían. Nunca dejo de estudiar y consiguió grandes avances en ese campo. Pero el hecho de estudiar y no dormir la hacían volverse más pálida, ella no entendía el riesgo que corría cuando hacia eso. Su madre que sabia toda la verdad y tenía todas las respuestas no savia como contárselo y para evitar que se hiciese daño le daba sedantes y calmantes a menudo.


Pronto le ofrecieron una plaza en el instituto para hacer de profesora, y acepto el puesto. Su madre no quería dejarla marchar, no tendría quien cuidase de ella en  esa ciudad lejana. Dos días antes de que se fuese le conto toda la verdad.

-Sabes, cuando te vuelves trasparente, es peligroso. Naciste con ese problema y es irreversible. Me recuerdas tanto a la abuela… -. Empezó a decir su madre pero rápidamente la corto.

-Mama, no soy una niña pequeña y eso ya me lo has dicho muchas veces. No sé porque te recuerdo a la abuela, ni siquiera la conocí. Sé que nací con un problema y que no hay cura pero no entiendo por qué dices que es peligroso cuando todos los médicos han dicho que no.

-Si tienes razón no conociste a la abuela, porque ella era como tú. Tenía tus ojos y la misma piel que tu. Ella murió antes de que nacieses por que solo puede haber una como vosotras en todo el mundo. Tenía poderes maravillosos, los mismos que tienes tú.

-Mama me estas asustando, ¿qué pasa?

-Ella podía hablar con los muertos, igual que tu. Pero tú aun no lo sabes los ves, pero no los recuerdas, tu cerebro aun no está preparado para verlos. El día que veas a uno deberás ayudarle a cruzar al mas allá.
 
-¿Cómo sabes tú esto? ¿Tú también ves fantasmas?

-No tu abuela me lo conto. Los poderes se saltan una generación.

-Lo que me has contado no explica porque son peligrosos.

-Son peligrosos porque cada vez que los usa te vuelves pálida y si los usas demasiado te volverás trasparente y morirás. Así murió la abuela.

-Pues entonces no los usare nunca, así nunca moriré.

-No funciona así, no es algo que puedas apagar o encender. Funcionan si hay un fantasma cerca, pero tú no puedes elegir que aparezcan o desaparezcan. Solo desaparecerán cuando crucen al otro lado.

-¿Hay alguna manera de que no me afecte tanto?

-Si cuando te notes pálida descansa, duerme y se pasara, pero solo un poco.

Siguió la conversación por un largo rato y hablaron de muchas más cosas. Se marcho a dar clase en el instituto. Fue feliz durante muchos años, a pesar de tener que tratar con fantasmas que podrían matarla.

Conoció a un hombre profesor, se casaron. El adoraba lo niños y deseaba tener una familia numerosa, pero ella no quería transmitir sus poderes. El insistía a menudo en tener un hijo, pero ella siempre rehusaba sin dar explicaciones. Nunca le dijo de sus podres, tenía miedo de que si se enteraba la abandonaría.

Un día se quedo embarazada, y en vez de decírselo a su marido fue a una clínica para abortar. Durante la operación hubo problemas, el feto se desintegro y ella estuvo al borde de la muerte, pero sobrevivió. Llamaron a su marido que cuando se entero de todo lo ocurrido se enfado. Estaba en contra del aborto, no podía entender como su mujer le hizo eso. Espero junto a su cama a que despertara, y cuando lo hizo le dijo “adiós, me rompiste el corazón”. Corrió hacia la ventana abierta y salto al vacío desde un decimo piso. Murió antes de tocar el suelo.

Ella quedo destrozada, había perdido al hombre que siempre amaría por proteger a su futura nieta.

Esa noche recibió la visita del fantasma de su marido, que necesitaba ayuda para cruzar al otro lado. Ella decidió ser sincera con él, quizás eso le ayudase a cruzar, entender los motivos que tuvo para hacer lo que hizo, o quizás solo necesitaba dejar de mentirle, ya no podía perderle más de lo que ya lo había hecho. El escucho atentamente y la perdono, el tampoco quería condenar a su nieta. Pero no había manera de volver a la vida. Le prometió que desde el cielo el siempre cuidaría de ella.

No podía cruzar, y todas las noches se veían y se contaban que habían hecho durante el día. Poco a poco se fue debilitando, estaba al borde de la muerte. El intento dejar de verla pero le resultaba imposible, no quería que muriera y mucho menos que desperdiciase lo que le quedaba de vida con un fantasma. Todo fue inútil un día se volvió trasparente y murió.
Cuando llego al cielo se encontró con todas sus antepasadas que tuvieron ese poder y le contaron un gran secreto, debían de haber acabado con ese poder mucho tiempo atrás, pero ninguna tuvo el valor de sacrificarse. Solo ella lo consiguió, nunca más habría personas que viesen fantasmas.

Paso el resto de la eternidad con su marido y su hijo perdido, su alma subió al cielo a pesar de no haber tenido cuerpo. Fue feliz y en ningún momento se arrepintió de sus decisiones.

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